Kincaid

Oh, Kincaid. ¿Qué es esto que siento cuando pienso en ti? ¿A qué vienen estos escalofríos?

Sé tanto y, a su vez, tan poco sobre ti, a pesar de existir solo en mi mente y en mi alma. Pero sé que te siento tan maldita, tan profunda y tan extraña, más allá de lo que pueda plasmar, de lo que pueda plantear, de lo que pueda idealizar.

¿Será que eres tan oscura que te me antojas intangible? ¿Será que estás tan maldita que te he traído a la vida sin salir de mi mente?

En la mente de cualquiera existe un mundo interminable, pero… ¿Cómo puede un pueblo entero vivir en mi mente? Con sus estructuras antiguas y laberínticas, sus calles vacías y oscuras, su gente inmoral y desalmada, y un dolor inmortal e inconcebible.

Una mansión principal con forma de capilla, decadente cementerio de ideales y de protectores; con un jardín lleno de cuerpos de antiguos dueños, no solo del pueblo o de aquella enorme casa, sino de la verdad única sobre aquel pueblo fantasma.

Te veo pasar ante mis ojos como a una grabación en loop, en un bucle infinito, cada vez que pienso en ti, cada vez que imagino las atrocidades cometidas por, y en nombre de, un usurpador que no conoce sus verdaderos orígenes, de un inmenso odio nacido de la mentira tejida desde el propio inicio de su ciclo.

La sangre de los Hascow, herederos eternos y verdaderos, protectores sin remedio del oscuro secreto enterrado en ti, derramada finalmente sobre ti en el nombre de la venganza. No puedo creer la crueldad que ahora reside en ti, Kincaid, y sé que eso es tan solo la punta del iceberg comparado con lo que estará por venir.

Con el tiempo aprendí a amarte, pero, ¿el tiempo realmente causa algún tipo de efecto en ti? ¿Desde hace cuánto estás en mi cabeza? Creo que tienes más vida que un Hascow, y más aún que uno de los tantos que han sido enterrados en tus entrañas, en aquel paisaje inmaculado que ha sido corrompido entre tanto mal que ha sido liberado.

Hoy el viento sopla con tanta fuerza abriéndole paso a la lluvia torrencial y al dolor interminable, pero mañana amainará el último y se calmará el primero. Mañana el dolor habrá acabado, y sin lugar a dudas… Kincaid, habrás escapado.

Oh, Kincaid, pueblo doloroso, espíritu imposible.

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