Luz de plata

Miro hacia arriba y veo un hermoso campo oscuro lleno de luces increíbles, lejanas, bellas y brillantes; luces que acompañan a una hermosa mujer vestida de plata, vestida de luz, vestida de vida, vestida de ilusión, luces que se opacan ante la increíble realidad que es esa hermosa mujer en el cielo. Luna, te llamamos, y eres una hermosa mujer de luz de plata que ilumina nuestras noches con tu hermosura, y que incluso en las tardes apareces de tanto en tanto en nuestro cielo, como si estuvieras desesperada por salir y dejarnos ver tu belleza, esa belleza que tanto me enamora, esa belleza que tanto me reconforta, esa belleza que tanto me alivia y, extrañamente, me hace feliz. Una belleza que me hace pensar.

Entre todas las luces que podemos ver en ese campo oscuro, la tuya no solo es la más hermosa, sino la más viva de todas.

Recuerdo como solía verte de pequeño, cómo me sorprendías, cómo me hacías pensar en las maravillas que nos rodean en este mundo. Puedo recordarlo perfectamente, puesto que jamás he dejado de mirarte maravillado y lleno de un gozo imposible de describir.

Imposible es alcanzarte físicamente, pero imposible también es no sentirte cada noche cuando con tu luz acaricias cada milímetro de éste planeta, incluyéndonos a nosotros. Te has vuelto musa de muchos, sueño de algunos y amor de prácticamente todos.

Si no existieras, Luna, ¿cómo haríamos cada noche? Viviríamos en total oscuridad, desprotegidos, torpes y llenos de un terror imposible de eliminar. Por eso, Luna, eres nuestra protectora natural en el momento en que más débiles somos, en el momento en que el miedo más primitivo del ser humano es capaz incluso de paralizarnos: el miedo a lo desconocido, a aquello que no podemos ver.

¿Será posible, entonces, que alguien pueda ser como tú, Luna? Alguien igual a ti, alguien que me haga sentir seguro, que me enamore con su belleza. Alguien que irradie esa luz de plata con la que te vistes y que sea capaz de hacerme feliz. Alguien que, con una simple mirada, sea capaz de mostrarme aquel campo de luces. Alguien que me haga pensar en lo maravilloso que es tenerla en mi vida. Alguien que me haga sentir lo que sentía al verte cuando era un niño, eso que aún siento.

Porque si es así, si eso llega a ser posible… Encontré a la Luna de mis pensamientos.

Luna, hermosa e inalcanzable, irradia tu luz de plata sobre todos nosotros una noche más, tus misterios y tu belleza admiraré y amaré el resto de mi vida. Tienes en mí un amante efímero, pero incondicional.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s