Una sonrisa deslumbrante

Ya no es una cuestión de días, ni de semanas, ni tampoco de meses. Ya no hay horas, ni minutos, ni segundos. Ahora, tristemente, son dos años. Pasa y pasa el tiempo, y no hay momento en que no recuerde aquella sonrisa. Pasa y pasa el tiempo, y no hay momento en que no quiera abrazarle una vez más. Pasa y pasa el tiempo, y cada vez le extraño más.

Un apodo por cariño que de niño llevé a la adolesencia, incluso a esa etapa de entrada a la adultez en la que aún me encuentro, y ni siquiera hoy, a dos años de su partida, lo he dejado de decir de esa manera. Y estoy seguro de que jamás lo dejaré de hacer.

El Niágara en Bicicleta“, es la canción que suena en mi cabeza cuando la recuerdo en mi infancia, junto con una brillante sonrisa en su rostro que todo lo alumbraba (y ahora me digo “Tranquilo Bobby, tranquilo); “Bohemian Rhapsody” rockea triunfante en el momento en que comencé a tocar la guitarra, con una petición que solo logré cumplir a medias, pero que sueño que algún día cumpliré, y que así sea desde lejos usted me va a escuchar; “Procura” resuena en mis oídos cuando recuerdo sus últimos momentos, cuando sé que la escuchó y la disfrutó así haya sido tan solo un poco.

Es difícil escribir con tantos recuerdos apareciendo frente a mi, pero es más difícil no hacerlo. Es difícil pensar que son ya dos años sin usted, es difícil pensar que usted ya no está. Mi segunda madre, mi doctora, mi madrina. Pero sé que donde está, está bien, y que está sonriendo con esa sonrisa hermosa y deslumbrante que a todos nos encantaba ver, y que aún al día de hoy nos hace recordarla con una sonrisota en el rostro.

Prefiero tomar este espacio, MI espacio, para hacer esto, para sentirme a gusto, para sentir que realmente le envío algo. Usted siempre confió en mi, en lo que yo quería y en lo que yo era, o soy, capaz de lograr. De hacer. De crear. De ver. De soñar. Y por eso, mis sueños van dirigidos a usted, mis creaciones van dedicadas a usted, en cada cosa que hago usted forma parte de ello.

Es extraño, pues le extraño. Es extraño, pues quiero escuchar un “Dios te bendiga, paino” de la boca de quien yo le decía “Bendición, maina“. Pero su recuerdo, esa sonrisa imborrable que jamás olvidaré, ese cariño inmenso que sigue animando a mi corazón y esos momentos increíbles que forman parte de mis recuerdos más bonitos, le mantiene con vida en mi vida. Son dos años desde que se nos fue, pero jamás la olvidaré. Jamás desaparecerá mientras yo siga vivo y pueda recordarla.

Ahora le escribo esto, entre lágrimas y sonrisas, en este espacio extraño que cree con esos sueños que usted siempre intentó alimentarme, para inmortalizar este pensamiento y que, aunque sea digitalmente, quede para siempre acá y de alguna forma u otra, pueda llegar a usted.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s